La videncia natural no es un fenómeno actual. Ha estado presente entre nosotros desde el principio de los tiempos, cuando chamanes y sacerdotisas hacían de intermediarios entre el mundo de los vivos y las fuerzas espirituales ocultas. Y esta videncia existió porque hubo personas -y todavía las hay- que nacieron con un don (vidente natural) que les permitía ser sensibles al mundo esotérico, pudiendo penetrar en el pasado, comprender todas las dimensiones del presente y predecir el futuro.

Videncia por herencia

Ese don no es algo que se pueda medir fácilmente desde el punto de vista físico, aunque hay estudios que revelan que la actividad cerebral de una persona con estas capacidades es distinta a las del resto. Jodoroswky lo llama el “cuarto cerebro”, allí donde se encuentra la glándula pineal, en las profundidades de nuestra materia gris. Esa glándula aparece más desarrollada en las personas videntes, lo que les permite tener ese sexto sentido que se conoce como el “tercer ojo”.

vidente natural

Juventud y videncia natural

La mayoría de las personas que poseen este don lo heredan de sus progenitores. A partir de aquí, el vidente natural que encuentra comprensión en su familia y formación para desarrollar sus capacidades tiene una infancia mucho más feliz que alguien con el mismo don que no es comprendido.

Contar con ese potencial es algo similar a ser un genio de la música. ¿Qué hubiera sido de Mozart si, desde pequeño, no hubiera sido formado en el arte de las musas? Su genialidad se habría perdido. En el caso del vidente natural por herencia ocurre algo parecido.

La utilidad de un vidente natural

Al ser algo heredado, hablamos de que el vidente está predestinado a desarrollar ese don. Esto también lo convierte en una vocación vital. Ser vidente no es algo que se ejerza de 8 a 5 o los fines de semana; es una forma de vida y un tipo de actitud ante la misma.

Junto a la formación en mancias y el propio conocimiento de esos poderes, el vidente natural también desarrolla un amor por el ser humano que, combinado con su don, hace que su principal utilidad sea la de ayudar a otros.

Los problemas a los que nos enfrentamos pueden tener su origen en lo cotidiano o en un plano más sutil. Por ello, hay veces que no encontramos solución a un malestar que nos aflige o a la inseguridad constante. Todo se debe a que la solución a esos problemas se halla en el mundo de lo esotérico, al que sólo tienen acceso los videntes.